Kicillof expuso el desprecio del Gobierno nacional tras la muerte del Indio Solari
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, confirmó que alrededor de 500.000 fanáticos ingresaron a la capilla ardiente montada en Avellaneda para dar el último adiós a Carlos “Indio” Solari. La ceremonia de despedida se extendió durante 20 horas consecutivas y se estima que otra cifra similar de personas permaneció en las inmediaciones del lugar. El mandatario provincial destacó que el evento masivo se desarrolló de manera pacífica y bajo un estricto despliegue de seguridad y salud coordinado en tiempo récord.

Operativo provincial ante la inacción nacional
La organización del velatorio requirió la intervención urgente de bomberos, Defensa Civil, personal de salud, efectivos policiales y cuadrillas municipales. Kicillof reconoció implícitamente la falta de colaboración por parte del Gobierno nacional al señalar que, tras conocerse el fallecimiento, puso inmediatamente todo el territorio bonaerense a disposición de la familia del músico para garantizar el homenaje.
Según los datos oficiales de la provincia, el flujo de ingresos se mantuvo en un promedio de 15.000 personas por hora. Los ministerios involucrados debieron improvisar puestos de hidratación y asistencia médica debido a la saturación de los accesos en la localidad del sur del conurbano.
El impacto político de la despedida
Kicillof, quien se definió como seguidor de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota desde su etapa escolar, analizó el legado cultural del artista y marcó una clara distancia con el discurso oficialista actual. El gobernador enfatizó la coherencia del músico y su alineación histórica con las causas populares, diferenciándolo de los conceptos actuales de mercado.
La masividad del evento obligó a mantener desvíos de tránsito en los principales accesos a Avellaneda durante casi un día entero. Las autoridades locales informaron que la desconcentración de la militancia ricotera se completó sin incidentes graves reportados.
