El consumo de carne en Argentina llegó a su punto más bajo en 100 años

El consumo de carne en Argentina llegó a su punto más bajo en 100 años

Contexto de la Producción Ganadera y su Impacto en el Consumo

En los últimos años, la producción de carne bovina en Argentina ha mostrado una notable disminución, afectando tanto el mercado interno como las exportaciones. Según un informe reciente de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el stock ganadero al cierre de 2023 se ubicó en su nivel más bajo en una década, con una caída del 2,7% en el número de cabezas de ganado, situándose en 52,8 millones. Esta reducción significativa ha llevado a una proyección de menor faena y producción de carne para 2024.

El volumen de producción de carne bovina alcanzó 1,26 millones de toneladas en los primeros cinco meses del año, registrando una disminución del 8% respecto al mismo periodo del año anterior. Esta reducción en la producción, sumada a la caída en el stock ganadero, ha generado una contracción en el consumo interno de carne bovina, que se encuentra en uno de sus niveles más bajos en décadas.

Análisis del Consumo Interno y las Exportaciones

En 2023, el consumo interno de carne bovina alcanzó las 2,44 millones de toneladas, un aumento del 4% en comparación con 2022, representando el mayor nivel de consumo en cinco años. No obstante, para 2024, se espera una significativa disminución. Entre enero y mayo de este año, el consumo aparente de carne bovina en el país fue de 870.000 toneladas, marcando una caída del 14% respecto al mismo periodo del año anterior.

La participación del consumo interno en la producción total de carne bovina ha caído a valores mínimos históricos, con un 69% de la producción destinada al mercado interno, comparado con el 75% del año pasado y lejos del promedio del 85% observado en el siglo XXI. Esta contracción se ve reflejada en la preferencia de los consumidores por alternativas más económicas como el pollo y el cerdo, en un contexto de recesión económica.

En contraste, las exportaciones han mostrado un incremento. En los primeros cinco meses del año, se exportaron 385.000 toneladas de carne con hueso, un aumento del 10% respecto a 2023, aunque el valor de estas exportaciones solo creció un 1% debido a la caída del 8% en los precios promedio de exportación.

Productos Sustitutos: Alternativas en el Mercado

Frente a la disminución del consumo de carne bovina, los consumidores argentinos han comenzado a inclinarse por otras fuentes de proteínas más accesibles. Entre las principales alternativas se encuentran:

Pollo

El pollo se ha consolidado como una de las principales alternativas a la carne bovina, debido a su menor costo y disponibilidad. En 2023, el consumo de pollo per cápita en Argentina aumentó significativamente, reflejando una tendencia que se espera continúe en 2024.

Cerdo

La carne de cerdo también ha ganado terreno en el mercado argentino. Su consumo ha aumentado debido a su competitividad en precio y a la diversificación de productos derivados del cerdo, que incluyen cortes frescos y embutidos.

Pescado

Aunque en menor medida, el pescado ha incrementado su presencia en la dieta de los argentinos, especialmente en zonas costeras y urbanas, donde su acceso es más fácil. Este aumento en el consumo de pescado responde tanto a razones de salud como a variaciones en el precio de otros tipos de carne.

Proteínas Vegetales

Los productos a base de proteínas vegetales, como legumbres, tofu y productos de soya, han comenzado a ser una opción cada vez más popular, impulsados por tendencias globales hacia dietas más saludables y sostenibles.

Proyecciones para 2024 y su Impacto en el Consumo

De acuerdo con las proyecciones de la BCR, el consumo de carne bovina en Argentina podría alcanzar su nivel más bajo en al menos 110 años, con un consumo per cápita estimado de 44,8 kg para 2024. Este valor está muy por debajo del promedio histórico de 72,9 kg y por debajo incluso del nivel de 1920, cuando se consumieron 46,9 kg por habitante.

A pesar de esta caída, Argentina continúa siendo uno de los países con mayor consumo de carne bovina per cápita a nivel mundial, comparándose favorablemente con Uruguay y superando ampliamente a países como Estados Unidos, Australia y Chile.

La disminución en el consumo de carne bovina en Argentina es un fenómeno multifacético que responde a factores económicos, productivos y de cambio en las preferencias del consumidor. Mientras el mercado interno se ajusta a estas nuevas realidades, las exportaciones continúan siendo un pilar importante para la industria ganadera argentina.

En el futuro cercano, es crucial que los actores del sector ganadero y alimentario comprendan y se adapten a estas tendencias, promoviendo alternativas que respondan a las necesidades y preferencias de los consumidores, y explorando nuevos mercados que aseguren la sostenibilidad de la producción ganadera en el país.

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