Hollywood Bungalows cuenta cómo nació Cerca del fin, su segundo álbum
Entre la inmensidad silenciosa de las dunas del Huancar y el vérigo urbano de Buenos Aires, Hollywood Bungalows encontró el pulso exacto para dar forma a Cerca del fin, un disco que abraza el minimalismo sin perder intensidad. El segundo trabajo del power trío jujeño funciona como una fotografía honesta de una etapa atravesada por la distancia, la transformación y la búsqueda de una identidad más sólida.
Con influencias que van desde la energía punk de Green Day hasta la sofisticación rítmica de Daft Punk, la banda construyó un álbum donde las canciones dialogan desde la naturalidad y no desde la fórmula. El resultado es una obra que combina crudeza, melodía y atmósferas desérticas, consolidando un sonido propio dentro de la nueva escena independiente argentina.
En esta entrevista, Hollywood Bungalows repasa el detrás de escena de un proceso creativo marcado por la separación geográfica, la experiencia de grabar en Estudios Unísono y la difícil tarea de seleccionar apenas once canciones entre más de treinta composiciones. Un disco hecho a la distancia, pero con una identidad cada vez más cercana a su mejor versión.

¿Cómo influyó el paisaje de las dunas del Huancar en la decisión de adoptar un sonido más minimalista en comparación con su primer disco?
– En realidad, las dunas no influyeron al inicio del proceso compositivo, porque cuando empezamos a trabajar las canciones todavía no estaban presentes en el imaginario del disco. El sonido ya venía tomando un rumbo más minimalista y cancionero de manera natural.
Lo increíble fue que, una vez terminado el álbum, surgió casi de casualidad la idea de ir a grabar el videoclip de “Condena” a las dunas del Huancar, y sentimos que ese paisaje terminó de cerrar perfectamente la impronta conceptual del disco.
La inmensidad, el silencio, la arena y esa sensación de pausa conectaban muchísimo con lo que ya estaba pasando en lo musical. Incluso la tapa del disco apareció de manera muy espontánea, ya que fue una foto tomada en un momento muy natural, y sentimos que resumía exactamente el espíritu de Cerca del fin.
¿De qué manera lograron amalgamar influencias tan diversas, como el funk de Daft Punk y la crudeza del punk, para que convivan en un mismo álbum?
– Tiene mucho que ver con nuestra forma de relacionarnos con la música. Somos muy melómanos y desde chicos escuchamos muchísimos estilos distintos. El punk forma parte de nuestras raíces, ya que crecimos escuchando bandas como Green Day gracias a nuestros hermanos mayores, y esa energía todavía sigue muy presente en nosotros.
Con el tiempo empezamos a investigar más, a abrirnos a otros sonidos y a no quedarnos encerrados en un solo género. Ahí apareció Daft Punk, que hoy es una de nuestras bandas favoritas.
Entonces el disco termina reflejando eso de manera bastante natural, que las canciones puedan convivir con distintas influencias sin forzarlas, buscando que puedan dialogar entre sí y desde una identidad propia.
¿Qué aspectos de la mística de Estudios Unísono sienten que quedaron impregnados en las grabaciones finales de estas nuevas canciones?
– En este disco trabajamos específicamente las baterías en Unísono. En nuestro trabajo anterior sí habíamos desarrollado más material ahí, pero incluso con esa experiencia puntual, entrar a Unísono es algo que te queda para siempre.
Hay muchísima historia dentro de ese lugar. Se siente una energía muy especial, desde el estudio en sí hasta las pertenencias y huellas de Gustavo Cerati que todavía permanecen ahí. Nosotros somos muy fanáticos tanto de su carrera solista como de Soda Stereo, así que poder grabar en ese espacio fue muy movilizante.
Además, gran parte de esa experiencia también estuvo atravesada por trabajar junto a Nico Parker Pucci, que formó parte del universo creativo de Gustavo durante muchos años. Aprendimos muchísimo a su lado, no solo desde lo técnico, sino también desde la manera de pensar y construir canciones.

¿Cómo fue el proceso de selección para reducir un catálogo de más de treinta composiciones a las once que finalmente integran el disco?
– Fue un proceso bastante difícil porque componemos constantemente, y además había canciones que venían quedando afuera incluso desde antes del primer disco. Entonces, cuando llegó el momento de elegir, teníamos muchísimo material acumulado.
Todas las canciones tenían algo que nos gustaba, y obviamente aparecían opiniones distintas entre nosotros. Ahí el rol de Nico Parker Pucci fue muy importante, porque pudo escuchar el material con cierta distancia y cabeza fría, ayudándonos a encontrar cuáles eran las once canciones que mejor convivían entre sí y que realmente construían una identidad de disco.
¿En qué medida la distancia geográfica entre Jujuy y Buenos Aires fortaleció la identidad de la banda durante estos cuatro años de producción?
– Muchísimo. De hecho, gran parte de lo que venimos contando sobre Cerca del fin nace justamente de eso. Por cuestiones personales y distintos caminos de vida, terminamos separados geográficamente durante buena parte del proceso, y eso inevitablemente atravesó la manera de componer y trabajar el disco.
Muchas canciones nacieron a la distancia, algo muy distinto a lo que había sucedido con nuestro primer álbum, donde el proceso fue mucho más presencial y colectivo. Pero lejos de ocultarlo, decidimos abrazar esa realidad y mostrarla tal cual fue.
Creemos que esa distancia terminó aportándole honestidad al disco. Refleja una etapa real de nuestras vidas y también una forma distinta de construir como banda, entendiendo que incluso separados físicamente, nunca dejamos de trabajar juntos.
