Proyecto del estadio de fútbol en Queens enfrenta obstáculo por vendedores ambulantes

Proyecto del estadio de fútbol en Queens enfrenta obstáculo por vendedores ambulantes

La construcción del estadio de fútbol en Queens, un proyecto de envergadura que ha captado la atención de la comunidad neoyorquina, enfrenta un importante obstáculo en su camino hacia la realidad. Este desafío reside en la necesidad de rediseñar ciertas calles del condado que se encuentran dentro del terreno destinado a albergar el estadio en Willets Point. Para llevar a cabo esta reconfiguración urbana, es imperativo obtener la aprobación y firma del presidente del condado, Donovan Richards.

Sin embargo, Richards ha hecho una declaración impactante que ha sacudido los cimientos del proyecto: no firmará la aprobación del rediseño hasta que los vendedores ambulantes regresen a Corona Plaza. Su posición es firme y clarificadora, sosteniendo que antes de hablar de un estadio con un costo estimado de $780 millones, se debe atender con prioridad a los menos afortunados de la comunidad.

Richards enfatiza su compromiso con la equidad y la justicia social al expresar: «No lo aprobaré porque quiero asegurarme, antes de hablar de un estadio de $780 millones, que nos ocuparemos primero de los menos afortunados entre nosotros». Este enfoque resalta la importancia de atender las necesidades más apremiantes de la comunidad antes de embarcarse en proyectos de desarrollo de gran envergadura.

Un portavoz de la alcaldía ha respondido a esta situación en un comunicado, señalando que esperan que la revisión del uso del terreno se lleve a cabo sin ningún retraso «en las próximas semanas». No obstante, Richards mantiene su posición firme, aclarando que a pesar de que el proceso pueda continuar, aún necesitarán su firma para avanzar.

Este conflicto surge tras el desalojo de aproximadamente cien vendedores ambulantes por parte del gobierno municipal, una medida que se llevó a cabo hace casi tres meses. Estos vendedores operaban sin los permisos correspondientes en la Plaza Corona, un lugar que durante la pandemia se vio abrumado por un aumento drástico en el número de vendedores ambulantes, quienes tomaron el control de la plaza. Esta área está bajo la jurisdicción del departamento de transporte.

Los vendedores ambulantes, por su parte, tienen una demanda clara y sencilla: el regreso a la operación legal en esta área. Para ellos, esta es una cuestión de supervivencia y sustento. Ana Lucía Maldonado, una vendedora ambulante, lo expresa de manera elocuente al afirmar: «Ahora sí esperando, primeramente Dios, que nos ayuden porque es muy necesario el trabajo, porque como usted sabe, tenemos que pagar la renta, luz, gas, de todo alimento de nuestros hijos y es un gasto grande».

La espera por llegar a un acuerdo con el departamento de Transporte de la ciudad para que Corona Plaza funcione como un mercado legal ha sido larga y llena de incertidumbre. Jennifer Salgado, organizadora principal del proyecto de vendedores ambulantes, hace un llamado urgente a las autoridades, señalando: «Le estamos pidiendo a la ciudad que apresure este acuerdo y que lo haga de una manera que ayude a todos. Los vendedores están mostrando su apoyo y su compromiso asegurarse de que esto funcione también».

Es relevante destacar que, desde 1983, existe un límite de aproximadamente 4,000 licencias para vendedores ambulantes en toda la ciudad de Nueva York. Sin embargo, en enero de 2021, la alcaldía aprobó una ley para ampliar la cantidad de permisos disponibles. Esta medida permite la incorporación de 445 nuevos permisos al sistema cada año durante los próximos 10 años. A pesar de este esfuerzo, activistas insisten en que esto no es suficiente para atender a los más de 20,000 vendedores ambulantes que operan sin licencia en toda la ciudad.

Este dilema presenta un desafío significativo en el camino hacia la construcción del estadio de fútbol en Queens. La decisión del presidente del condado, Donovan Richards, de condicionar su apoyo al proyecto a la atención de las necesidades de los vendedores ambulantes en Corona Plaza subraya la importancia de considerar los aspectos sociales y comunitarios en el desarrollo de proyectos de esta magnitud.

La comunidad y las autoridades enfrentan la tarea de equilibrar el crecimiento urbano y el bienestar de aquellos que dependen de la operación de mercados ambulantes para su sustento. Este debate refleja la complejidad de la planificación urbana y la importancia de encontrar soluciones que beneficien a todos los sectores de la sociedad neoyorquina.

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