Mariano Rodríguez presenta su nueva novela “Hasta el último aliento”

Mariano Rodríguez presenta su nueva novela “Hasta el último aliento”

Está basada en la historia de los inmigrantes galeses en la Argentina.


El periodista, locutor y autor argentino revela detalles emocionantes de su última novela romántica histórica “Hasta el último aliento”, antes de su visita a Ushuaia. Su última obra reúne las vivencias de los primeros habitantes de la comunidad galesa, en la Patagonia argentina, y la delicada relación entre un abuelo y su nieto. El objetivo es reconectarse con las raíces de una cultura que aun sigue viva.


¿En qué te inspiraste para escribir tu última novela “Hasta el último aliento”?

Tomé contacto con ese hecho casi de casualidad. Charlando con una colega locutora me comentó que había un lugar en la Patagonia llamado Trevelin, que significa en español “pueblo del molino”, donde se esconden las huellas que dejaron los galeses.


¿Qué fue lo que más llamó tu atención?

Me habló de un tal John Daniel Evans, de su caballo el Malacara, de una epopeya que había hecho este caballo y de un museo que había visitado: el museo que anteriormente había sido el molino más importante que tuvo Trevelin en toda la región. Así que lo primero que hice fue recurrir a internet para ver qué información me aparecía al respecto. Después empecé a buscar en algunos libros más testimoniales e históricos.


Al principio de tu libro mencionas la obra de Clery Evans ¿Cómo se vincula su libro con la historia que se narra en “Hasta el último aliento”?
Clery es muy importante en este libro porque es una descendiente de John Daniel Evans quien fuera uno de los precursores de la colonización galesa en la Argentina. Ella es una de las referentes de la cultura galesa. Tiene un museo que se llama “Casa del abuelo” en honor a John Daniel Evans. Cuando fui a Trevelin, a Esquel, a Gaiman a buscar datos antes de iniciar el proceso de escritura di con ella. Me mostró todo lo que tenía de biografía de recuerdos de su abuelo, de su padre y me cedió un ejemplar de su libro que se llama “El molinero”. Ella editó el libro y fue siguiendo todas las vivencias de tantos galeses que habían llevado a cabo en esa tierra.


¿Por qué los galeses deciden venir a la Argentina?

Ellos habían venido a la Argentina porque en su tierra no se les permitía ni profesar su culto. Les cambiaban los nombres y los apellidos porque los ingleses no podían pronunciarlos. Lo cuento en el libro porque es algo muy triste. No les dejaban profesar su religión. Los sometían y los obligaban a trabajar en las minas de carbón. Incluso a los chicos, porque las minas tenían aberturas. Era un espanto lo que estaban viviendo. En la escuela no les dejaban hablar su propio idioma; les obligaban a hablar en inglés.


¿Cómo fue la convivencia con los Tehuelches?
Llegaron a ser “hermanos del desierto” y fueron intercambiando sus culturas. Ellos les enseñaron a producir cosas que venían muy avanzados en Gales; acá los indios les enseñaron a cazar como supervivencia y se fueron arraigando a la zona.


¿Cuál fue el desafío más grande que tuvieron que superar los galeses en la Patagonia argentina?
Ellos ingresan por Puerto Madryn en 1865, pero ahí la vida era muy compleja porque no tenían agua potable. Entonces empiezan a meterse provincia adentro hasta que llegan a la zona cordillerana, donde encuentran praderas y ven que los cultivos pueden ser viables. Encuentran el río Chubut que les proporciona agua dulce y se empiezan a asentar la colonia “16 de octubre”. En ese valle se encuentran Trevelin, Esquel, Gaiman.


¿Qué importancia tuvieron las colonias galesas en el devenir de la historia y la conformación del mapa argentino tal cual lo conocemos hoy?
En 1902 se genera un plebiscito entre Chile y la Argentina que tiene el arbitraje de una persona inglesa. Yo lo cito en el libro y está bien especificado. Era para ver quién se quedaba con la Patagonia. Se les preguntó a los galeses si querían vivir bajo bandera argentina o chilena. Ellos como agradecimiento hacia el país que los había cobijado y sacado del sufrimiento que estaban, se sintieron argentinos y decidieron seguir bajo bandera de nuestro país. Le debemos a los galeses que tanta extensión de tierras sea de la Argentina.


¿Qué fue lo que más te llamó la atención durante tu investigación?
Cómo hicieron para cultivar el trigo en una zona que era desértica, generar canales de riego para poder cosechar y llegar a conseguir uno de los trigos más competitivos del mundo. De hecho, compitieron en el mercado de Chicago, el más importante del mundo y ganaron. Tuvieron un primer premio. Eso no está en los manuales de escuela y generan un sentimiento de superación, de resiliencia que había que contar.


En tu novela, uno de los escenarios donde la historia del pasado se cruza con el presente es en el “molino museo”. ¿Por qué lo elegiste?
El molino es el museo regional porque allí John Daniel Evans generó su industria molinera. El trigo había sido muy fructífero y no solo para consumo propio, sino para distribuir en la región. Pero luego una disposición del gobierno dijo que se tenía que centralizar en la provincia de Buenos Aires. Entonces, ese molino harinero tan importante empezó a quedar en desuso. Y no se le dio otra utilidad hasta que lo tomó el gobierno local y lo transformó en museo. Allí, Clery Evans recibía a todos los que lo visitaban y les contaba la historia familiar con mucha pasión. Y conserva la casa tal cual, donde vivía su padre: la cama, los utensilios de esa época. Entonces es como meterse en un túnel del tiempo. Hoy, la cultura galesa sigue estando a través de sus descendientes que son argentinos pero que siguen manteniendo en su sangre toda esa cultura y tradición galesa.


En el libro está desarrollado el tema de la búsqueda de la libertad. ¿Cómo imaginas que se detonó la necesidad de emigrar a partir de todos los sometimientos que tuvieron que pasar bajo el dominio inglés?
Hay varios aspectos que no deberían ceder. La pérdida del idioma es fundamental. Un pueblo que es sometido a tener que cambiar de idioma pasa a ser más que una colonia. Pero también, el cambio de identidad porque para los ingleses era adverso pronunciar. Es tremendo. Pero creo que es una suma de cosas. No podían profesar sus cantos y culto. No los dejaban tocar ni siquiera sus instrumentos.


¿De qué manera lograste tomar contacto con estas vivencias?
En uno de los viajes que hice a Trevelin pude entrevistarme con otro de los referentes de la cultura galesa: Mervyn Evans. Que, si bien no es familiar de John Daniel, el apellido es el mismo porque a muchos les ponían el mismo para hacer más fácil la tarea de identificarlos. Él tiene un armonio que es como un pianito muy típico de la cultura galesa. Y me contaba que las familias se juntaban en una casa. Alrededor de ese armonio podían seguir cantando sus canciones. Cuando uno se mete en esa parte de la historia se me eriza la piel.


También hay un Mervyn Evans en tu novela. ¿Qué le aporta este personaje a la estructura de tu historia?
Mervyn Evans es el abuelo que yo utilicé como uno de los personajes centrales y que le cuenta a su nieto parte de cómo fue esa transformación y ese viaje que hicieron desde Liverpool. Intenta reconectar a su nieto con sus raíces. El chico nació en argentina y obviamente no conoce de dónde vienen sus antepasados. Le da un toque de sensibilidad.


Hace unos meses viajaste a Trevelin a presentar “Hasta el último aliento”. ¿Qué fue lo más emocionante de esa experiencia?
Compartir la presentación con Mervyn Evans fue muy importante. Me acompañó en el panel y siempre se ha mostrado predispuesto durante el proceso de escritura. Fue con su nieto y se cerró ese círculo de algo que yo imaginé. Le dejé un libro firmado para él y otro para el nieto. A pesar de que tiene tres años, en algún momento va a crecer y va a encontrar su nombre y el de su abuelo en ese libro. Es un legado que la escritura puede dejar.


El 10 de septiembre vas a presentar tu libro en el Centro Cultural nueva Argentina, en la ciudad de Ushuaia. ¿Qué expectativas te genera este evento?
Es un desafío; es la primera vez que voy. Nadie me conoce. Es llevar una historia de cero para que alguien que no sabe nada de mí ni del libro, se pueda encontrar con esta historia. Hay un compromiso doble: primero, cito a dos personas que están vivas y son descendientes de galeses que conocen al dedillo la historia; segundo, porque el 70% de lo que cuento en el libro son hechos reales con personajes reales, más allá de los ficticios que utilizo para contar la parte de ficción. De hecho, me han agradecido que haya mantenido viva la cultura galesa. Ese es el mejor premio que uno puede recibir y una caricia al alma. Creo que la historia merece ser contada.

Periodista: María Celeste González
Contacto: maricelperiodismo@gmail.com

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