El presidente de Kazajistán dice que los disturbios fueron un «intento de golpe»

El presidente de Kazajistán dice que los disturbios fueron un «intento de golpe»

El presidente de Kazajistán, Kasim-Yomart Tokayev, afirmó hoy que los disturbios iniciados en su país la semana pasada que dejaron casi 200 muertos y miles de detenidos fueron un «intento de golpe» aprovechando unas protestas por el encarecimiento del gas, y prometió que las tropas rusas y aliadas que apoyan a su Gobierno durante la crisis se irán «pronto».

Ayer, el Gobierno de Tokayev consideró estabilizada la situación en todas las regiones del país incluyendo las instalaciones gubernamentales y militares, que se encuentran plenamente bajo control de los servicios de seguridad, según el Comité de Seguridad Nacional.

En una videoconferencia, el presidente kazajo hizo hoy un balance de los acontecimientos frente a su homólogo ruso Vladimir Putin y sus demás aliados, que desplegaron 2.030 hombres en la antigua república soviética. 

«El objetivo principal (de las protestas) apareció con claridad: socavar el orden constitucional, destruir las instituciones de Gobierno y tomar el poder. Se trataba de un intento de golpe de Estado», dijo Tokayev.

Según él, el país de Asia Central fue víctima de fuerzas «terroristas» organizadas, que incluían a «islamistas», así como a «delincuentes», «matones» y «criminales de poca monta». 

Estos últimos habrían aprovechado un movimiento de protesta por la drástica subida de los precios de los carburantes para intentar derrocar al Gobierno. 

Tokayev aseguró que las fuerzas kazajas «nunca han utilizado ni utilizarán la fuerza militar contra manifestantes pacíficos».

Hoy, mientras la vida volvía poco a poco a la normalidad en Almaty, la mayor ciudad y capital económica del país, las autoridades restablecieron parcialmente la conexión a Internet, pero las fachadas quemadas de los edificios públicos y los vehículos calcinados seguían dando testimonio de la violencia de los enfrentamientos.  

Tanto Tokayev como Putin prometieron la retirada de estas fuerzas una vez cumplida su misión, informó la agencia de noticias AFP.

Tras una semana de protestas severamente reprimidas, en las que el mandatario ordenó tirar a matar, el Gobierno reportó hoy 7.939 arrestos

«Al 10 de enero, 7.939 individuos fueron detenidos» por las fuerzas de seguridad en todo el país, indicó el Ministerio del Interior, en un comunicado publicado en el sitio web del Gobierno, que añade que las fuerzas del orden recuperaron cinco vehículos robados.

Un total de 207 personas, añade la nota, fueron detenidas en dos mercados de Almaty, la mayor ciudad del país y foco de las protestas.

El detonante de la crisis fue la subida al doble de precio del gas licuado, que provocó manifestaciones pacíficas en varias ciudades del país desde el pasado 2 de enero, que luego degeneraron en violentos disturbios.

El presidente aseguró que su país había sido atacado por «grupos de combatientes armados» que habían aprovechado las manifestaciones por el aumento de los precios del combustible como excusa para actuar.

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