#Denuncia “Ana Rosenfeld no es el terror de los maridos: ¡es la peor pesadilla de sus clientas!”

#Denuncia “Ana Rosenfeld no es el terror de los maridos: ¡es la peor pesadilla de sus clientas!”

La denuncia la hacen Gabriela Centurión, Carolina Maneiro, y Fernanda Charquero; tres mujeres que contrataron a la abogaba para que les llevaran adelante sus juicios de divorcio y que terminaron demandadas. Junto a otras mujeres en su misma situación, presentaron una denuncia en el Colegio Público de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires pidiendo sanciones ejemplares.

Son pocos los abogados en la Argentina y en el mundo que con solo pronunciar su apellido, la gente los reconozca de forma inmediata. Una de ellas es Ana Rosenfeld, una profesional a la que todos asocian como “La abogada que es el terror de los maridos”. Tiene 63 años, estudio en la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini y se recibió en la Universidad de Buenos Aires donde se especializó en divorcios femeninos y resguardo de honor.

Su salto a la fama fue gradual, luego de representar a más de cincuenta celebridades argentinas entre las que se destacan: Susana Giménez, Moria Casán, Carmen Barbieri, Carolina Pampita Ardohain, Evangelina Salazar, Nacha Guevara, Laura Fidalgo, Cinthia Fernández, Silvina Luna, Jimena Barón, y Beatriz Salomón.

Desde hace más de dos décadas dirige su estudio ubicado en la calle Reconquista al 400 y tiene 16 empleadas. Una de ellas es Pamela Frydlewski Rosenfeld, la menor de sus dos hijas. En el 2013 fue tapa de la revista Noticias junto a Fernando Burlando y Miguel Ángel Pierri por ser considerados parte de ese grupo selecto de abogados que “llevan adelante las causas que más impacto tienen en la opinión pública”. Ese mismo año publicó junto a Editorial Planeta el libro “El terror de los maridos”.

Con todos estos pergaminos, cuesta creer que para muchas de sus clientas, la mayoría de las veces mujeres desconocidas, Ana Rosenfeld se haya convertido en su peor pesadilla”. Pero las 16 causas que les inició a sus “ex clientas” (son las que figuran en la página del Poder Judicial pero se cree que son muchas más porque algunos expedientes no se pueden ver ya que son reservados, como el caso de May Alexander, conocido por sus denuncias en los medios pero que no se puede visualizar en la web), son una prueba de que entre la abogada más famosa de la Argentina y las mujeres a las que representa, “no todo es color rosa”.

Las artimañas de Rosenfeld aterrorizan y enmudecen a las mujeres”. La primera en hablar y dar la cara es Gabriela Centurión (45), quien en el año 2010, luego de comprobar que su esposo -empresario dueño de varias agencias de autos-, tenía una aventura amorosa con su secretaria, decidió separarse. Gabriela nació el 1 de enero de 1977 en Posadas Misiones, pero a los 20 años se vino a estudiar a Buenos Aires la carrera de psicología en la Universidad de Belgrano. En el 2004 conoció al hombre que cuatro años después se convirtió en su esposo.

Pero ese hechizo de amor solo duró doce meses, momento en el que comprobó que su esposo le era infiel. Aturdida siguió el consejo de su ex suegra –quien también se estaba separando-, y contrató los servicios de la doctora Rosenfeld. “Todo arrancó en el año 2010. Fui a verla a su estudio y al principio se mostró comprometida. Yo estaba en una situación compleja, de extrema vulnerabilidad… Le entregué cinco mil dólares, nunca me dio un recibo, y firmé un convenio de honorarios leonino que tenía una trampa en una de sus cláusulas: ‘si yo decidía prescindir de sus servicios, tenía que pagarle diez mil dólares de indemnización’”.

Lo que siguió después de la firma fue el inicio de una verdadera pesadilla que ya lleva once años y que todavía se encuentra en Tribunales, lo mismo que les pasó a casi 20 mujeres que también decidieron contratar los servicios de la doctora Rosenfeld: “Luego de entregarle la plata y firmarle el convenio, literalmente me abandonó. Nunca más volvió a responder mis llamados, siempre estaba de viaje, y me era imposible ubicarla. Pasó un año¡y ni siquiera había iniciado el trámite de divorcio!”, asegura Gabriela. Añade que además comenzó a sospechar que la letrada había tomado su causa en contraposición a los intereses de su suegra, lo que constituiría un delito además de una falta ética grave.

Al ver que su situación judicial no avanzaba, en el año 2012, Gabriela tomó una drástica decisión y se desvinculó de su abogada. A los pocos días Rosenfeld le inició una demanda por diez mil dólares, ejecutando una de las cláusulas del convenio que le había hecho firmar cuando tomó su caso: “desde mi punto de vista sería una estafa porque te hace firmar algo que ni lees ni chequeas demasiado porque confías en tu abogada. Pero al final te encontrás con dos problemas: el divorcio con tu esposo y el juicio que te inicia tu abogada. Por eso sostengo que ella no es “El terror de los maridos”, con todos los juicios que nos inició se convirtió en “La peor pesadilla de sus clientas”.

Yo recibí violencia de género de parte de mi marido y también de mi abogada”. El segundo testimonio, el de Carolina Maneiro (44), todavía es más terrible que el anterior. Nació el 22 de agosto de 1977 en Mar del Plata y en el año 1997 conoció a su pareja. Dos años después se fueron a vivir juntos y tuvieron dos hijos. Pasaron quince años y en noviembre de 2011, Carolina decidió separarse luego de presentar denuncias por violencia de género y por amenazas de muerte de parte de su pareja. “Estaba con depresión, se me cerró el estómago por la angustia, y después de varios meses tenía un principio de raquitismo. Como vivía en el mismo edificio que la madre de una modelo y conductora famosa -a quien Ana le llevó adelante su divorcio-, una tarde me la crucé en el ascensor, me preguntó que me pasaba, y cuando le dije que me estaba separando, me recomendó a la doctora Rosenfeld. La contraté en el 2012 y fue lo peor que me pasó en la vida…”, rememora Carolina.

De entrada, para tomarle el caso, Maneiro tuvo que pedir un préstamo y desembolsar 20 mil dólares. Al igual que con Gabriela, no le entregó ningún recibo y le hizo firmar un convenio en el que se especifica que la doctora se “queda con el 20 por ciento de todo lo que consiga por la separación de bienes”, y que en caso que le revoque el patrocinio “debería pagarle cien mil dólares de indemnización.

Según Carolina, lo que vivió fue un verdadero infierno. “Su trabajo fue malísimo –relata la mujer-. Cada vez que había un acercamiento de la otra parte para intentar llegar a un acuerdo, ella estaba de viaje… Como si esto fuera poco, dejó que se caigan las medidas cautelares y… ¡nunca inició el juicio de división de bienes! Pasaron tres años sin ningún resultado, le perdí la confianza, le revoqué el patrocinio y Ana me demandó”

Cuando a Maneiro la llamaron de Tribunales se encontró con otra sorpresa. Un papel escrito con birome, de puño y letra de Rosenfeld, en el que constaba que “como había entrado en vigencia el nuevo código civil, ahora la indemnización pasaba de cien mil a un millón de dólares”, algo que según Carolina, nunca se acordó. “Ella te hace firmar hojas en blanco por si tiene que hacer alguna presentación de urgencia. Luego utiliza esas firmas para armarte un gran engaño que, aunque parece burda e infantil, te cuesta años demostrar que es mentira. Porque tenés que iniciarle una demanda por abuso de firma en blanco, y sólo el análisis de antigüedad de tinta que se hace en los Estados Unidos o en Europa cuesta veinte mil dólares”.

Juicio por mala praxis. Es lo que piensa iniciarle Fernanda Charquero (53), otra de las mujeres que forman parte de la lista de damnificadas por la doctora Rosenfeld. La mediación ya fracasó y la demanda ya está lista para ser presentada. Al igual que Carolina trabaja como chef –ella en un restó de Mar del Plata- y aunque no pudo estar presente en el momento de hacer esta entrevista, comparte su testimonio vía telefónica. “Me separé en el año 2011, y contraté a la doctora Rosenfeld a quien le pagué 8.000 dólares. Al igual que al resto de las chicas me hizo firmar el convenio con la cláusula quinta y cuando quise acordar con mi marido en 2016, la doctora me pedía 50 mil dólares como indemnización… Yo tenía un hijo menor y no podía ni darle de comer…, por eso me tuve que quedar con ella. El trabajo que hizo fue espantoso. Incluso un juez la sancionó por mala conducta en una audiencia. Como si fuera poco, dejó vencer los plazos de un planteo que hicieron los abogados de mi ex marido, y por culpa de eso perdí un montón de bienes de mi propiedad y tuve que pagar 200 mil dólares entre costas y honorarios. La cuota alimentaria recién me salió en 2017 porque yo fui a preguntar al juzgado que sucedía…”.

Con el patrocinio letrado de los doctores Francisco Oneto (@fraoneto ) y Darío Czernizer (@drczernizerdario ) ambos titulares del Estudio Jurídico Czernizer, Oneto, Rallin & Asociados; Gabriela, Carolina, y Fernanda decidieron, entre otras cosas, presentar sus denuncias en el Colegio Público de Abogados contra la doctora Ana Mirtha Rosenfeld. En las mismas piden “que se le apliquen las máximas sanciones que prevé el Código de Ética del Colegio de Abogados”. Para el doctor Dario Czernizer, “no solo habría mala praxis de parte de Rosenfeld en el caso de Fernanda Charquero. Las pruebas y los testimonios que tenemos de varias denunciantes muestran un modus operandi que se repite y que constituiría una estafa para con sus clientas. Todo ello sin mencionar las evidentes faltas éticas de la profesional”.

¿Cuál es la sensación qué les queda después de todo lo que vivieron?

Carolina: -Impotencia, bronca, de todo un poco. Ana tiene un marketing tan grande que cuando vas a buscarla crees que estas en las mejores manos. Y si te pide que le firmes un cheque en blanco, no lo dudás. Y es ahí donde todas caemos en esta telaraña cuasi delictiva que termina siendo más terrible que todo lo que te pasó anteriormente.

Gabriela: -Rosenfeld conoce bien las lagunas legales y las falencias del sistema que de por sí, son intrínsecamente patriarcales y no contempla a las mujeres. De esta manera quedamos atrapadas en una situación perversa en la que nos vemos empujadas a transigir y resignar nuestros derechos.

¿Cómo terminaron sus situaciones judiciales con Rosenfeld?

Carolina: -En mi caso sigue… Llevo 10 años con todo esto y perdí plata, tiempo, salud… ¡una tortura que no se la deseo a nadie!

Gabriela: -Yo llevo más de una década y el daño que me causó fue tremendo. Estoy segura que agarró mi caso porque como también estaba llevando adelante el de mi suegra, había intereses contrapuestos y quería tenerme controlada. Y lo que estamos contando no son hechos aislados, es una conducta repetitiva y sistemática que Rosenfeld utiliza para engañarnos.

¿Cuál es la idea de hacer públicos sus casos?

Gabriela: -Primero queremos que esto tomo estado público para que ninguna mujer tenga que volver a pasar por lo mismo. Pedimos que nuestros casos se revisen y se investiguen a fondo porque no son hechos aislados. Además alentamos a todas las mujeres que tuvieron un problema similar, que se sumen y que nos envíen un email a: [email protected]

Carolina: -Lo irónico es que todos la ven como una mujer que defiende nuestros derechos, una de las abanderadas contra la violencia de género. Pero es todo lo contrario. Ella te despoja y te perjudica en el peor momento de nuestras vidas. Hasta que no le saquen la matricula no voy a parar. Ninguna mujer tiene que pasar por esto. Nunca más.

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