Economía

YPF reportó pérdidas por más de US$1000 millones en 2020

En un año completamente atípico para la industria del gas y del petróleo, con caídas bruscas en los niveles de consumo que derrumbaron los precios en poco tiempo, YPF reportó pérdidas en 2020 por US$1098 millones. Esto fue producto de la caída de 31,8% interanual en los ingresos, debido principalmente a una disminución en las ventas de combustibles, la principal generación de caja de la compañía.

Por la pandemia y las restricciones a la movilidad, la demanda de naftas cayó 29,9% y la de gasoil, 11,1% (tuvo una disminución menor gracias a la actividad del campo). El peor récord mensual fue en abril, cuando los volúmenes de nafta y de gasoil se contrajeron alrededor de un 70% y un 35%, respectivamente.

Si bien desde entonces la demanda mejoró de forma gradual, la comercialización general de combustibles está todavía 16,2% abajo de los niveles pre-pandemia.

Además de la caída en la demanda, YPF también sufrió un derrumbe en los precios de sus principales productos en dólares . Si bien después de agosto la compañía comenzó un proceso de ajustes periódicos en el surtidor, los valores medidos en dólares terminaron 15% por debajo de los niveles de 2019 y aproximadamente un 30% por debajo del promedio de los últimos 10 años.

Este tema justamente es uno de los de mayor preocupación en la petrolera actualmente. Desde que comenzó el año, el barril de petróleo Brent -la cotización internacional del crudo que se toma de referencia en la Argentina- aumentó más de 16 dólares. Si bien gran parte del petróleo que necesita YPF para refinar y abastecer a sus estaciones de servicio lo produce ella misma, alrededor de un tercio del total lo compra a otros productores.

Los precios en surtidor muestran hoy el equivalente a un precio del barril de entre US$51 y US$53, mucho menor a los US$70 que cerró hoy el Brent. Es por eso que YPF encabezó, junto con Raízen (opera las estaciones de Shell) y Trafigura (Puma Energy) las negociaciones con las productoras de petróleo para acceder a un precio menor al del mercado.

Dentro de las petroleras hay posturas mixtas sobre este acuerdo. Si bien hay consenso general de que es difícil trasladar al surtidor este aumento de precios tan brusco en apenas dos meses, las empresas quieren asegurarse que YPF impulsará un sendero de ajuste de precios que acercará los valores del surtidor a los de paridad de exportación (la cotización del Brent, menos el 8% de retenciones). Se trata de una petición delicada si se tiene en cuenta que este es un año electoral, por el impacto de un nuevo aumento de los combustibles en el ánimo de los votantes.

El próximo test será el próximo viernes 12, cuando habrá un aumento del impuesto a los combustibles que fijó la Secretaría de Energía. Se espera que el Gobierno postergue o minimice tal incremento para aliviar la presión sobre las refinerías, pero no se descarta que YPF aproveche ese día para aplicar una actualización de sus precios.

Como dice su propio resultado financiero, los ingresos de YPF dependen en su mayor parte de la recaudación por la venta de combustibles. Para hacer caja y cumplir con el objetivo de incrementar la producción de gas y de petróleo, la compañía con control estatal no tiene otra alternativa que actualizar sus precios, aunque el ala política del Gobierno la rechace.

Reducción de costos

En el año de pandemia, YPF aprovechó para reducir 20% sus costos estructurales. Según detalló la empresa, el plan se basó en tres propuestas. En primer lugar, se lanzó un programa de retiros voluntarios, que resultó en una reducción de 13% en la plantilla de trabajadores fuera de convenio, con un costo total de alrededor de US$125 millones con un período de repago cercano a los dos años.

Segundo, se flexibilizaron las condiciones laborales en acuerdo con los líderes sindicales y se introdujeron compensaciones atadas a indicadores de desempeño que, según dijeron, deberían generar ahorros significativos en las actividades de perforación, terminación, workover pulling. Finalmente, se revisaron todos los contratos con proveedores y se renegociaron alrededor del 90%.

“El Ebitda [beneficio antes de intereses, impuestos y amortizaciones] ajustado del año se ubicó en US$1454 millones, contrayéndose 59,7% interanual, ya que las eficiencias de costos alcanzadas este año no fueron suficientes para compensar la caída en las ventas”, dijeron en YPF.

Asimismo, indicaron que las inversiones en bienes de capital (el capex) “se redujo significativamente para mantener la prudencia financiera y priorizar poder seguir honrando los compromisos”. El capex total fueron US$1554 millones y se contrajo un 56%.

“Esta drástica reducción en las inversiones tuvo un impacto muy significativo en nuestra producción de crudo y gas, que disminuyó un 9,2%, acelerando la tendencia de declino de la producción de los últimos 5 años”, señaló la firma.

Fuente: La Nación (Sofía Diamante)

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