Empresarios de discotecas, bares y gastronómicos en alerta ante posible implementación de un toque de queda

Empresarios de discotecas, bares y gastronómicos en alerta ante posible implementación de un toque de queda

El aumento de contagios de COVID 19 reportado en las últimas semanas ha llevado al gobierno a evaluar la posible implementación de un toque de queda sanitario desde las 23 a las 6 de la mañana, un hecho que conlleva consecuente afección a numerosos derechos individuales.

Empresarios PYME que nuclea discotecas y bares, sumado el sector gastronómico y hotelero ya piensan en la acción expedita y rápida que les permita seguir brindando sus servicios y fuentes de trabajo a mas de 600 personas.

Entre las industrias que analizan el panorama se encuentran los nucleados en IDEAR, la cámara del entretenimiento, y el movimiento “Sillas Al Revés”, empresarios de la gastronomía , los productores teatrales, los del entretenimiento y la hotelera, entre otras.

Muchos sectores soportaron más de seis meses cerrados sin ningún tipo de ingreso, y ahora el estado parace encontrar la solución en cortar una brecha horaria en los sectores que prestan servicio de noche como si fueran los culpables, cuando claramente es mejor el “Control” que el “Descontrol”, un hecho que ya se vivió desde el comienzo de la cuarentena, donde el gobierno no pudo poner orden en la cantidad de fiestas clandestinas y reuniones privadas.

De salir un decreto que viole derechos constitucionales, presentaremos ante la justicia la acción de amparo correspondiente, afirmó, el abogado Martín Francolino, quien representa a los empresarios que se reúnen por estas horas para definir los pasos a seguir en caso que se confirme la restricción horaria.

Asimismo, y a fin de que la acción judicial no se torne ilusoria, podría incluso solicitarse una medida cautelar de no innovar, para así frenar cualquier intento de sancionar la medida sanitaria cuestionada. Se trata de una medida previa a la sentencia final, que intenta evitar cualquier alteración fáctica o de derecho reinante mientras dure el proceso.

“El análisis legal de la medida me conmina a partir del hecho de que los derechos humanos no son absolutos, todos se encuentran sujetos a reglamentación y, por ende, a restricción. De lo contrario, nadie podría ser encarcelado luego de la comisión de un delito, so pretexto de violarse la libertad ambulatoria.

Sin perjuicio de ello, toda restricción impone su sometimiento a un control de cuatro aristas: la excepcionalidad, razonabilidad, proporcionalidad y provisionalidad.

La excepcionalidad y la razonabilidad brillan por su ausencia, teniendo en consideración que los contagios no conocen de horas. ¿Acaso existe mayor transmisión del virus cuando cae el sol?

La proporcionalidad se encuentra herida de muerte. El toque de queda priva a las personas de su medio de vida, haciendo peligrar sus fuentes de ingreso. La ONU ha advertido que las restricciones obligatorias de movimiento deben evaluarse cuidadosamente, tornándose en algunos casos desproporcionadas. Máxime cuando nada impedirá que las personas sigan reuniéndose en la clandestinidad.

La provisionalidad tampoco está garantizada. Con el diario del lunes podemos rememorar que las dos semanas anunciadas en marzo se convirtieron en nueve meses de restricción y socavamiento de derechos, sin ningún tipo de éxito para controlar el avance del coronavirus.

Sin lugar a dudas, la disposición de un toque de queda sanitario en la franja horaria anunciada no resiste un test de constitucionalidad, tratándose de una medida desproporcionada, arbitraria, discriminatoria y completamente ilegal, por no emanar del órgano encargado de reglamentar los derechos humanos que el Estado argentino está obligado a respetar (el Congreso de la Nación); lo que de aplicarse, se someterá a escrutinio judicial, en procura de frenar los abusos del poder ejecutivo, tanto nacional como los de las distintas provincias.

No puedo dejar de remarcar la contradicción en que recae el gobierno, quien enfáticamente se encargó de remarcar que el prohibicionismo no es el camino. Así como se ha levantado la bandera del derecho al aborto, advirtiendo que la criminalización y la prohibición solo lleva a la clandestinidad, la misma premisa debería aplicarse para regular la actividad de los centros nocturnos de entretenimiento. Las reuniones no van a dejar de existir. Al menos en un restaurante, en un bar, en una cervecería, se someten a protocolos sanitarios estrictos, que se encuentran ausentes en las reuniones privadas y que sin lugar a dudas son esas los vectores de contagio”, expresó el abogado Martín Francolino que representa los sectores empresarios afectados.

Leave a Reply