Diego Ramos
Estilos de vida

Diego Ramos: “Entreno seis veces por semana y desde los 17 años hago una dieta saludable”

A los 48 años se anima a exponer su cuerpo y es la cara de la nueva campaña de la marca Lody. Cuenta el secreto para lucir así y habla de cómo fue su experiencia cuando se enfermó de coronavirus.

A los 48 años, el actor Diego Ramos luce un físico extraordinario. Como si su cuerpo hubiese sido tallado por el italiano Michelangelo Buonarroti, hay armonía en cada músculo que exhibe. Tal vez por eso la producción para la campaña Otoño-Invierno 2021 para la marca argentina Lody no se va a extender por muchas horas. “¡Todas las tomas están buenísimas!”, exclama el fotógrafo Gabriel Machado y basta con sólo ver las imágenes que acompañan esta nota para confirmar sus palabras. Lo increíble es que el hombre que nació el 29 de noviembre de 1972 en el barrio de Almagro… ¡no es modelo publicitario! “Siempre fui muy actor y cuando hice algún que otro casting como modelo no me iba muy bien, porque en lugar de posar me movía, hacía caras…”, cuenta entre risas. Es que gracias a sus tías Aide y Nely, quienes desde muy chico lo llevaban al cine y al teatro, a los 18, Diego abrazó la carrera de actor y no la soltó más.

De adolescente no tenía un físico imponente sino todo lo contrario. Flaco, alto y sin tanta musculatura, su máximo desafío era subir de peso. Con ese objetivo, a los 17 años comenzó a ir a un nutricionista, experiencia que cambió su vida para siempre. “Al entrenamiento le sumé una dieta sana y ordenada. Pero no quiero dar consejos como si fuera un gurú de la alimentación. Por ahí las cosas que a mí me sirvieron no logran el mismo efecto en otra persona y mi influencia termina siendo negativa”, advierte el actor. Consciente de que “un gran poder implica una gran responsabilidad”, mide cada palabra e intenta que nadie tome su experiencia como una religión. Serio y responsable, como en todos los trabajos que le tocaron en suerte, acaba de terminar Sex, obra con la que supo transitar el período de cuarentena. Actualmente tiene una participación en el programa de Vero Lozano por Telefe y conduce Todo se transforma, que se emite por el canal Discovery.

¿Imaginabas que a esta edad ibas a estar casi desnudo haciendo una campaña?

–¡Jamás! ¿Estará bien lo que estoy haciendo? (carcajadas). Cuando me convocaron sentí una alegría enorme porque era algo que siempre esperé. Por eso acepté el desafío sin dudarlo. ¡Lo que no hice a los 18 lo estoy concretando 30 años después!

Ahora que terminó la sesión de fotos, ¿sentís que valió la pena la experiencia?

–Sí, y estoy feliz por el resultado. En épocas de pandemia, cuando las marcas relegan todo el tema publicitario, Lody me sorprendió. Hizo una campaña jugada, muy europea… ¡Ya van a ver cuando salga el resto de las fotos!

¿Cómo se hace para llegar así a los 48?

–¿El secreto de mi éxito querrás decir…? Entreno varias veces a la semana y trato de comer saludable y sin grasas. No me privo de nada, pero me cuido en cada comida.

¿Hace mucho qué seguís esa conducta?

-Sí, desde los 17 años. Al principio fue algo más estético y después se transformó en un estilo de vida. Entendí que comiendo bien mejora mi calidad de vida.

Imagino que recibirás muchas ofertas para que promociones marcas. ¡Todos quieren estar así en plena madurez!

–No te digo que todos los días, pero sí que no me faltan propuestas. Mucho más ahora, con el tema del Instagram y las redes sociales. Igual elijo mucho las cosas que hago. ¡No me quiero transformar en un supermercado ambulante!

Te cambio de tema. Te fue muy bien actuando y leí que querés empezar a conducir programas. ¿Te aburrió la vida de actor?

–La actuación no se deja nunca, pero me divierte la idea de hacer otro tipo de cosas. En el teatro me volqué a la dirección y ya hice cuatro musicales.

¿Sos un buen director? ¿Qué te dicen tus pares?

–¡Que soy insoportable! (risas). Yo no soy de esos directores malhumorados que se la pasan gritando. Me marcó mucho trabajar con Juan José Campanella. Es riguroso, serio, puntilloso y profesional; y hace todo con un amor y un cariño sorprendentes. No soy de los que creen que una dirección va acompañada de gritos o maltratos.

-¿Ese es otro de tus secretos para que muchos actores quieran trabajar en las obras que vos dirigís?

–No sé si el secreto, pero estoy convencido de que no se puede sacar nada bueno con violencia y maltrato. Por ahí nosotros tenemos el chip mal puesto y creemos que gritar es ser profesional.

¿Cómo fue hacer teatro en pandemia con una obra como Sex?

–Raro, porque al no haber teatros intentamos hacer una experiencia virtual. Por suerte estábamos en un espectáculo que iba variando y tenía mucha participación de la gente.

¿Cómo les fue?

–Excelente, fuimos personas privilegiadas. Trabajamos y muy bien durante todos los meses de aislamiento social, algo que no todos pudieron hacer. El teatro genera laburo para vestuaristas, maquilladores, iluminadores… y esa gente no pudo laburar.

Te tocó contagiarte el coronavirus. ¿Cómo transitaste la enfermedad?

–No la pasé tan mal, pero la experiencia no es buena. Hoy escucho a mucha gente que me dice: “¡Qué suerte que ya lo tuviste!”… Y yo hubiese preferido no contagiarme. No la pasé tan mal como otras personas, pero la incertidumbre de no saber qué te puede pasar es terrible. Por eso lo mejor es seguir cuidándose.

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