Martin Scorsese imita a Walter White de Breaking Bad

Martin Scorsese imita a Walter White de Breaking Bad
Foto Pixabay

Pese a que el próximo 17 de noviembre cumplirá 78 años y que lleva haciendo películas desde 1967, parece que el genio creativo y la energía de Martin Scorsese siguen intactos.

A finales de mayo, el director estadounidense estrenaba en la BBC un cortometraje grabado en su propio apartamento de Nueva York en las semanas anteriores, donde Scorsese comparte sus experiencias y sensaciones personales y en el que colabora la historiadora Mary Beard.

Además de dejar claro que no puede separarse de una cámara por mucho tiempo, hace unos días también demostró que tampoco se le da mal la interpretación. Francesca Scorsese compartía un video de la aplicación Dubsmash en el que ambos aparecían recreando una de las escenas más memorables de la serie “Breaking Bad”, la del famoso “Now, say my name”.

Así, los dos utilizan el audio de la escena en la que Walter White, transformado en Heisenberg e interpretado por Bryan Cranston, se encuentra en el desierto con Declan, quien le pregunta que quién demonios es, a lo que White responde con el “Ahora di mi nombre”. Heisenberg es la respuesta que se da en esta escena del séptimo capítulo de la quinta temporada.

Fuente: Twitter

Resulta curioso ver a Martin Scorsese imitando escenas de otros, cuando muchas de las suyas propias han sido repetidas hasta la saciedad. En especial, el clásico “Are you talking to me?” que repetía Robert De Niro en “Taxi Driver” (1976) y que se ha utilizado incluso en varios comerciales, como este para Toyota.

Fuente: Youtube 

Martin Scorsese comenzó su carrera a finales de los años 60 con la dirección de varios cortos. En 1967 estrena su primer largometraje, pero es en 1973, con “Malas Calles», protagonizada por De Niro y Harvey Keitel, cuando empezó a convertirse en uno de los directores más influyentes de las últimas décadas.

Esa película ya contenía las que han sido las señas de identidad del cine de Scorsese: el submundo de las calles de Nueva York y los personajes que lo habitan. “Taxi Driver”, “Toro Salvaje” (1980) o “Uno de los nuestros” (1990) acabarían de definir el estilo Scorsese. Sin embargo, el director ha hecho películas en ambientaciones muy diferentes: tocó el género bíblico con “La última tentación de Cristo” (1988), el terror en el remake de «El cabo del miedo” (1991), el cine de época en “La edad de la inocencia” (1993) y también se metió en la lista de mejores películas ambientadas en casinos o sobre el juego con la soberbia “Casino» (1995), aunque ya antes había tocado la temática con “El color del dinero” (1986).

Scorsese es el director vivo con más nominaciones al Oscar a Mejor Director con nueve, solo le supera William Wyler, que recibió 12 a lo largo de su vida. Aun así, el neoyorkino solo ha ganado el galardón de la Academia de Hollywood en una ocasión, en 2006, por “Infiltrados”.

Pese a que en el pasado ha mostrado algunas reticencias hacia la tecnología, por entender que producen una saturación de productos audiovisuales que no pueden considerarse al mismo nivel que el cine, su último trabajo, la magna “El irlandés” (2019), se estrenó en la plataforma de streaming online Netflix. La película de casi tres horas y media de duración que reúne a grandes de la escena como De Niro, Al Pacino y Joe Pesci, colaboradores de Scorsese desde hace años, acabó recibiendo 10 nominaciones al Oscar. Sin embargo, según contó el director, el motivo de hacer la película con Netflix fue que nadie más apostó por ese proyecto.

Hace unos días, y pese a la confianza de Netflix, se conocía que, para su nueva película, Scorsese se pasaba a Apple. La compañía de la manzana será coproductora junto con Paramount, pero el trabajo será entendido como una película original de Apple. Se trata de “Killers of the Flower Moon”, una adaptación de la novela de David Grann que protagonizarán Robert De Niro y Leonardo DiCaprio.

Por los últimos movimientos en su carrera y por sus apariciones estelares en videos como el mencionado, Scorsese demuestra que no tiene nada en contra de la tecnología, sino que sus reticencias, más bien, son hacia el uso que se haga de ella.

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