Jane Lazarre: «La pandemia ha sacado a la luz las profundas inequidades de clase y raza»

Jane Lazarre: «La pandemia ha sacado a la luz las profundas inequidades de clase y raza»

El racismo en los Estados Unidos de los 70 atraviesa la escritura honesta y visceral que Jane Lazarre despliega en «El nudo materno», libro en el que construye el retrato de una pareja interracial, que el contexto transforma en “una entidad política: un hombre negro casado con una mujer blanca”.

La autora, que también indagó en estos temas en su libro «Beyond the Whiteness of Whiteness: Memoir of a White Mother of Black Sons» («Más allá de la blancura de la blancura: memorias de una madre blanca de hijos negros») afirma durante la entrevista que el sistema de salud, de educación y de justicia estadounidense, como el de otros países, «está injustamente dividido por una línea racial».

Editado por Las afueras, traducido por Elena Vilallonga y con prólogo de Carolina del Olmo, «El nudo materno» es una apuesta por pensar la maternidad desde el espacio privado pero también desde los encuentros reuniones feministas o las manifestaciones por los derechos civiles a los que asiste Lazarre mientras cría a su primer hijo.

También docente y columnista en numerosos periódicos y revistas, la autora despliega en este libro las tensiones del mundo íntimo con la vida pública a partir de un ensayo de lo cotidiano en el que están latentes los conflictos y desigualdades del mundo que habitamos.

-T: El racismo es uno de los ejes, esto explica lo difícil que fue encontrar una guardería para su hijo. Plantea la existencia de «dos mundos, uno blanco, otro negro, y rara vez coinciden». ¿Considera que esto sigue sucediendo en Estados Unidos?

-J.L.: Sí, absolutamente. Y lo es debido a las mentiras, opresiones y odios desatados por la administración Trump, y ahora por la pandemia, que ha sacado a la luz las profundas inequidades de clase y raza, más y más gente se da cuenta ahora de esos «dos mundos». Yo los conocí siendo una joven madre de niños afroamericanos entre los años 70 y 90, en las relaciones con mi marido y su familia, especialmente con su madre, y luego en mi propia investigación y trabajo de enseñanza, como lo describí en «Beyond The Whiteness of Whiteness», un libro de memorias sobre cómo es ser la madre blanca y judía de hijos negros. En nuestro sistema de salud, de educación y de justicia, y en muchos aspectos de nuestra vida política y económica, nuestra nación, como muchas otras, está injustamente dividida por una línea racial. Esa división ha tomado diferentes formas, desde la franca esclavitud pasando por nuestra propia versión del apartheid en la segregación sureña, hasta nuestra actual aplicación desigual de la ley y los privilegios. Mi hijo, Khary Lazarre-White, que es director ejecutivo de una organización llamada Brotherhood-SisterSol, que asiste a niños afroamericanos, latinoamericanos y caribeños, a menudo cita datos estadísticos que dan vergüenza, pero alcanza con decir que las desigualdades entre la gente blanca y la gente de color (negros, mestizos, etc.) son bien conocidas y no están ni cerca de ser resueltas.

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