Pia Carregal presentó sus nuevas colecciones en el #ARFW16

La inspiración surge en las vivencias y colecciones hechas en estos diez años. ¨Mis diseños  son trabajados como si fueran cuadros que podes elegir y comprarlos. Cada uno es único e irrepetible. En esta colección verán  53 diseños armados a mano en distintas telas, completamente artesanal. Siempre relacione mis creaciones con el aire libre y el verde de la naturaleza porque mis vestidos son naturales. Por eso quise celebrar con arboles, vegetación, plantas. Un buen jardín es mas lujo que cualquier otra cosa, acompaña perfecto lo esencial de mi colección. La idea de pasar los vestidos con zapatos chatos también continua con la idea de comodidad, frescura y libertad que es como una mujer debe sentirse con mis vestidos. La belleza hay que encontrarla en ser lo mas natural posible. Es un cuento de hadas pero natural y femenino”, cuenta Pia.

Dos estilos bien marcados en dos colecciones que tienen la unión en el espíritu femenino de los diseños presentó Pia Carregal.

Aires folk con transparencias para la primera parte del desfile, con texturas nobles como el algodón y la seda natural. Cada diseño es único y en su mayoría están bordados a mano con aplicaciones que generan nuevos dibujos y texturas.Trabajados como cuadros.

La segunda etapa del desfile tiene aires griegos, transparencias y apliques , flores de seda, piedras y laminados se unen a los vestidos formando un nuevo género realizado de forma artesanal.

Las texturas de los vestidos son todos de fibras naturales como algodón y seda natural. Carregal no trabaja con géneros que tengas porcentajes de fibras sintéticas con el fin de que todo sea mas agradable a la piel, al tacto y a los sentidos.

Este desfile de los diez años presentando colecciones, pero 20 en la moda, es la conjunción de un trabajo en equipo amplificando la tendencia en el  diseño de las ultimas colecciones. Toda la ambientación fue realizada por Javier Iturrioz.

Todo el styling fue de Jorge Leon, Make up, Luli de la Vega y la corona de Yan Hats.

Por Bruno Pietravallo

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